Introducción
Un archivo no es solo su nombre: también tiene una estructura interna que determina cómo se muestra y qué programas pueden abrirlo. Conocer las diferencias básicas evita enviar una versión editable cuando necesitas conservar el aspecto final, o una imagen cuando alguien necesita buscar texto.
Desarrollo: documentos de texto
El PDF suele conservar la distribución visual de un documento y facilita compartir una versión final. Es útil para leer, imprimir o archivar, aunque editarlo puede requerir herramientas específicas. Revisa siempre que el texto y los anexos se vean completos.
Formatos editables
Los formatos de texto editable permiten corregir, comentar y trabajar en colaboración. Son apropiados mientras el contenido está en proceso. Al cerrar una versión, guarda el editable por separado y exporta la copia destinada a compartir.
Texto plano
El texto plano conserva palabras sin diseño complejo. Es ligero y durable para notas o datos sencillos, pero no mantiene tablas, imágenes ni estilos.
Desarrollo: imágenes y archivos comprimidos
Los formatos de imagen varían entre calidad, tamaño y transparencia. Usa el que preserve la legibilidad necesaria; una fotografía de un documento debe mostrar todas las esquinas y caracteres. Los archivos comprimidos reúnen varios elementos para moverlos juntos, pero conviene nombrar su contenido y comprobar que puedan extraerse.
Conclusión
Piensa primero en el destino del documento y luego en el formato. Conserva una versión fuente cuando necesites editar, una versión final cuando quieras compartir y verifica siempre que el receptor pueda abrirla. La extensión del archivo es una pista, no una garantía.